Elecciones presidenciales 1999

Encuesta del PJ
LA NACION (07/09/99)

Duhalde subió 7 puntos en 20 días

Ya no se trata del anuncio vago, sin la fundamentación de trabajos especializados, de los asesores del gobernador de Buenos Aires, diciendo que éste ha recuperado algunos metros en la carrera presidencial.

Ya no se trata, tampoco, como ocurrió la semana última, de que el doctor Eduardo Duhalde descalifique, por "viejas y truchas", las encuestas que han registrado invariablemente, pero con mayor celeridad desde julio a esta parte, su caída libre en el espacio político argentino.

Ahora es el mismísimo Julio Aurelio, el encuestador oficial del comité de campaña del Partido Justicialista, el que hace oír su voz grave desde Madrid para anticipar la noticia que el duhaldismo estaba esperando desde la terminación del verano: el candidato presidencial del justicialismo ha subido, en veinte días, de una intención de voto de 27,6 por ciento a 34,8 (es decir, ha tenido un crecimiento del 26,06 por ciento).

Evolucion de la Tendencia de Voto El tremendo salto se ha producido, según verifica Aurelio, entre el 15 de agosto y comienzos de este mes. O sea, ha coincidido con la entrada en escena de Duda Mendonça, la luminaria en estrategia política contratada por Duhalde en Brasil, y con el anuncio del plan de concertación, con el cual el candidato justicialista ha procurado arrastrar al doctor Fernando de la Rúa a su propio rincón.

Los datos del encuestador oficial del PJ revelan que la fórmula de la Alianza tiene el 44,7 por ciento de los votos y la del Partido Justicialista, el 34,8. Pero Aurelio, que se ha hecho en Madrid un respiro, en medio de sus tareas de consultor para cuestiones delicadas del partido del presidente Aznar -que deberá afrontar, probablemente en marzo, las elecciones nacionales de España-, dice, más modestamente que otros, lo que ha sido señalado antes de ahora: la Alianza está aventajando al justicialismo, no por los 19 puntos de la encuesta de Mora y Araujo & Asociados; tampoco por los 13 puntos de la última medición que Gallup hizo para La nacion, pero sí por 9,9 puntos.

"Vamos a romper la trampa mediática", había amenazado el jueves último Felipe Solá, candidato justicialista a vicegobernador de Buenos Aires, al divulgarse la última encuesta de Mora y Araujo, que lo alteró visiblemente más que el intento infructuoso del menemismo por desplazarlo de ese sitial, en beneficio del ex comisario Luis Patti.

Con más calma, y perceptible rima, el ministro del Interior, Carlos Corach, había dicho: "Las encuestas tienen muchos lectores y una historia reciente de errores."

Corach se refería, indudablemente, al traspié severo de los encuestadores a boca de urna en los comicios provinciales de Tucumán. Debía de conocer, sin embargo, como las conocemos nosotros ahora, las cifras que dejaban perplejo, el 16 de agosto, a su viejo confidente, Julio Aurelio, al concluir su penúltimo sondeo en todo el país: De la Rúa obtenía el 46,8 por ciento de los votos y Duhalde el 27,6 por ciento.

La diferencia era, por lo tanto, del 19,2 por ciento; esto es, dos décimas por encima de la estimación de Mora y Araujo, que arrancó de Duhalde, el jueves último, esta airada imputación: "Ellos dicen somos más, pero lo son solamente en las encuestas truchas que publican."

Trabajos disímiles

En definitiva, el trabajo de Aurelio, que asoma por primera vez su cabeza en la parte final de la campaña, se distancia de los restantes en que él ha percibido un cambio de tendencia desde mediados de agosto. Otros, no. Pero todos, absolutamente todos, en algún momento han verificado la brecha sustancial entre la Alianza y el PJ, que tanto ha mortificado, como es natural, a los seguidores del gobernador de Buenos Aires.

Manuel Mora y Araujo, consultado anoche por La Nación sobre todo esto, se limitó a comentar que, en apenas siete días, entre dos encuestas realizadas en la ciudad de Córdoba -la última, concluida anteayer-, De la Rúa creció un punto más todavía.

A la luz del conjunto de las encuestas difundidas hasta el presente, no se ven, pues, razones para una descalificación que afecte a profesionales de probado rigor.

Unos vienen anunciando desde hace tiempo que De la Rúa lleva la delantera, y lo han hecho sin perjuicio de advertir que la Alianza podría perder no pocas elecciones provinciales, como efectivamente ha ocurrido.

Y Aurelio, por su parte, ha admitido a este diario, desde Madrid, en un acto de elocuente sinceramiento, que la expectativa de máxima del duhaldismo ya no es ganar en la primera vuelta; es lograr un ballottage -improbable, según el parecer general-, en el que tanto se juega una nueva ilusión como la voluntad heroica de evitar una derrota de dimensión catastrófica.

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